Entrevista a la escritora Fatou Kéïta

a propósito de su última novela ''Y el alba llegó''


Fatou Kéïta, universitaria, escritora, en esta entrevista denuncia las leyes injustas y cínicas que infantilizan a la mujer. Feminista, echa una mirada crítica al comportamiento de algunos hombres...

Traducido por Rosa Delia González Santana

De Auguste Gnaléhi en Le Front, nº: 1362 , Costa de Marfil- 18 de noviembre de 2006.

¡Qué aberración! La inferioridad de la mujer se ha institucionalizado43

Para ella, su última novela Y el alba llegó, coeditado por Présence Africaine y Nei/Ceda, es una especie de metáfora de Costa de Marfil en vísperas del primer golpe de estado que debía marcar profundamente a este país...

Periodista: Si leemos entre líneas su novela Y el alba llegó, podemos tener la impresión de que Shina es su reflejo. Shina le sirve de pretexto para transmitir su mensaje...

Fatou Kéïta: Vamos a ver, Shina no es mi retrato. Es cierto que Shina forma parte de estas mujeres que piensan que es una aberración que la ley diga que el hombre es superior a la mujer, que la mujer debe obediencia al hombre. Pero ¿se da usted cuenta? El resultado es que las mujeres son tratadas con brutalidad y son víctimas de la violencia. ¡Vaya ironía! Y luego hay que luchar contra la violencia ejercida sobre las mujeres...

Periodista: Pero Fatou Kéïta, la ley es la ley...

Fatou Kéïta: ¡Efectivamente! Pero si usted institucionaliza la inferioridad de la mujer, ¿cómo quiere que algunos hombres, no digo yo que todos los hombres pero sí los que no sean inteligentes, interpreten eso? ''Sí, yo soy el quelleva los pantalones y tú no tienes nada que decir, así que cállate''. La consecuencia de esta situación es que las mujeres se exponen a ser asesinadas. Así que es absolutamente necesario revocar esa ley. De la misma manera que hace falta que la gente se dé cuenta de que es una injusticia. A menudo discuto sobre esta cuestión con mis estudiantes y algunos hombres, y ninguno tiene argumentos sólidos. Entonces, lo que hay que hacer es cambiar la mentalidad, y esto empieza por la ley, ya que es una aberración decir que tal persona es superior a otra. Es necesario que nuestros legisladores examinen esta cuestión, que reflexionen y adviertan que en ella subyace una profunda injusticia.

Periodista: Precisamente en Rebelde, su primera novela, Malimouna construye su vida en torno a un rechazo; en la segunda, Shina construye también su vida en torno a un rechazo. Más allá de estos personajes ¿puede decirse que Fatou Kéïta es feminista?

Fatou Kéïta: Eso depende de lo que se quiera entender detrás de la palabra feminista, porque, de una manera general, se suele poner una connotación peyorativa detrás de este término. Si ser feminista es denunciar los abusos de los que son objeto las mujeres, la explotación de las mujeres, la miseria en la que viven las mujeres a diario, entonces sí, soy feminista y hasta la médula. En Rebelde condeno la escisión que hoy en día es una abominación. La poligamia también es una injusticia.

Periodista: Usted entró en el mundo de la literatura con obras para los más pequeños.

Fatou Kéïta: Yo escribo por placer, pero también escribo desde el dolor. Porque ya se trate de literatura infantil o de literatura sencillamente, los temas no son fáciles de tratar. Cuando estaba escribiendo Un árbol para Lollie, sentí tristeza y vuelvo a sentir tristeza cuando leo ese libro. Escribo sobre aquello que me conmueve profundamente.

Periodista: Entonces ¿cómo escribe usted?

Fatou Kéïta: Es una cuestión de organización, y creo que cuando a uno le gusta hacer algo, siempre encuentra el tiempo. Si me pagaran sólo por escribir, estaría en el paraíso. Estoy cansada de la enseñanza, lo ideal sería poder encerrarme en una casa con los libros.

Periodista: Pero en Y el alba llegó, el lector tiene la impresión de que la autora vacila...

Fatou Kéïta: Yo sin embargo no tengo esa impresión. De hecho hay mucha gente que ha leído mi obra y que, al contrario, me dicen que el libro nos habla de los sucesos que se vivieron en los años 90. Efectivamente, en la obra hago mucho flash back. Es como en 'Rebelde', se empieza por el final y al final se vuelve a encontrar el principio de la novela, y entretanto todo lo que ha sucedido, se vuelve a encontrar. Así pues el personaje no da vueltas; ella está recordando su vida, por lo que hacía falta un retorno al pasado para comprender mejor.

Periodista: Y el alba llegó es una obra sombría, Fatou Kéïta...

Fatou Kéïta: actualmente, la vida en Costa de Marfil es sombría, muy sombría. La trama de esta obra se sitúa en Costa de Marfil, en vísperas del golpe de estado que debía marcar profundamente este país. Entonces, si esta novela es sombría, es porque está creada a la imagen y semejanza de este país y por consiguiente, del continente africano, con sus golpes de estado, su miseria, su hambruna, su pobreza. Aunque siempre esperamos que el amanecer llegue un poco mejor... Con el nacimiento de este bebé que Shina espera...

Periodista: La portada de su obra pone de relieve a un pequeño pelirrojo ¿se trata de un símbolo?

Fatou Kéïta: ¡No! Lo que yo he querido mostrar en este libro es la diferencia entre los ricos y los pobres, y mostrar que la unión entre las dos clases sociales es posible, teniendo como fondo la situación socio-política que hemos conocido en Costa de Marfil. En ocasiones me he encontrado en barriadas humildes, y me he quedado estupefacta al ver la degradación de las carreteras, la pobreza, la miseria en la que vive la población. Es increíble, espantoso. El pequeño Eloé va a descubrir el mundo de los ricos. Va a mirarlo con ojos inocentes. Shina va a descubrir a través de Eloé un mundo mezquino, un mundo que la dejará perpleja. Como consecuencia de ello, Shina se da cuenta de que está viviendo sobre una pequeña nube. La mayoría de los hombres vive en una pobreza extrema incluso en un país como Costa de Marfil. Porque, a ver, esta novela no solo es social sino que es una especie de metáfora de la Costa de Marfil de los años 90.